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16.5.08

Los antidisturbios disuelven una manifestación en defensa del Cabanyal



Calle de la Reina (CABANYAL). Estas son algunas perspectivas de la barrera de antidisturbios que aislaron a casi 300 manifestantes que protestaban el pasado martes contra la destrucción del barrio y las expropiaciones forzosas que están recibiendo los propietarios –en su mayoría, personas mayores que han vivido ahí toda su vida y solo cobran la pensión. Los policías impidieron la entrada al tramo donde se realizaba la concentración, además de pedir el carné de identidad a cada una de las personas que nos acercamos. Su excusa era que los organizadores no habían pedido permiso al Ayuntamiento y por tanto era una manifestación ilegal (paradójica expresión). Se impondrán sanciones por incumplimiento de la ley de reunión que pueden ir de los 300 a los 3.000 euros, lo que entraría dentro de la campaña de desprestigio y marginación que el Ayuntamiento lleva contra el Cabanyal –degradado en extremo– y contra cualquier colectivo que defienda los derechos de las personas que viven en él. La prolongación de Blasco Ibáñez se ha convertido, después de 10 años de protestas, en un proyecto personal de Rita Barberá, que no parará hasta destrozarlo todo (apostilla: ¿sabe lo suyo el Papa?).

5.5.08

"Es la triste realidad Bill...
y un escritor,
un escritor vive la triste realidad
como cualquier otro.
La única diferencia
es que él escribe un informe sobre ello"
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El almuerzo desnudo
(Cronenberg, basándose en la novela de Burroughs)
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20.4.08

(Macro) Recital de poesía


El próximo sábado 26 de abril se inicia en Valencia el Primer recital de poesía Naufragio en los bares, que sitúa la poesía como núcleo de encuentro entre las personas.

Participarán en él poetas de toda la geografía española y latinoamericana.

Las voces de más de veinte poetas se mezclarán en un ambiente de solidaridad en el que cada uno ofrecerá su percepción del mundo a través de la musicalidad poética.

Entre los objetivos de este festival está el de ofrecer una visión del mundo no sólo desde distintas geografías sino también desde distintas experiencias, edades y profesiones, además de compartir un buen rato.

Este recital presenta la interesante característica de aunar a poetas veteranos y reconocidos con poetas nóveles, es el reflejo de un acercamiento real en el que los sentidos interactuarán sobre una base de amistad y tolerancia.

El encuentro tendrá lugar el sábado 26 a las 19:30 en el café de Las Horas (Cerca de la Plaza de la Virgen) y contaremos con la presencia de los siguientes poetas:

-Pedro Montealegre (Chile),
-Laura Giordani (Argentina),
-Enrique Falcón (Valencia),
-Antonio Méndez Rubio (Badajoz),
-Garikoitz Gómez Alfaro (Madrid),
-Álvaro Yebra (Valencia),
-Adolfo González (Cuenca),
-Uberto Stabile (Valencia),
-Elena Areta (La Rioja),
-Sergio Castillo Pelegrín (Valencia),
-Kebrantaversos (Toledo),
-Arturo Borra (Argentina),
-Ana Pérez Cañamares (Tenerife),
-Agustín Linuesa Cáceres (Valencia),
-David González (Gijón),
-Félix Sevilla,
-Antonio Martínez i Ferrer (Alzira),
-Lluís Pons Mora (Palma de Mallorca) ,
-Víktor Gómez (Valencia),
-Jesús González(Madrid),
-Elena Escribano,
-Eddie (J. Bermúdez),
-José Luis Falcó,
-Javier Gil,
-Raúl Nuñez en boca de sus amigos
-Luciérnaga.

Le agradecemos a Mark la ayuda (por no decir toda la ayuda) con el cartel.

11.4.08

todavía oye disparos

de la normalización entronada
sonrisas
y palabras fusiladas
-no lo aceptamos
recalcan autoritarios
los grises del alfabeto-

y recuerda
que con la mente en un puño transparente
...........................-sólo nos queda
......................................nuestra cultura
-
gritó:

malditos huérfanos de la calle
que revestís la división
con puentes y normas y fuentes

sólo yo
-y escribió con el dedo
en el vaho de su aliento-

sólo yo hablo
de la lengua que me define

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28.3.08

"Soy un demócrata, soy un cabrón": declaración de principios

Bofetazo en la boca. A los políticos, a los gabinetes de prensa de los políticos, a los comentaristas de la propaganda de los gabinetes de prensa de los políticos y a la opinión pública creada por estos tres agentes gracias a los medios de comunicación masivos. Este artículo es como un bofetazo a los que se llenan la boca con vacías y demagógicas declaraciones sobre el "Estado de derecho" o "la democracia" mientras por otro lado respetan, ignoran o son los organizadores de, por ejemplo, una visita de Gaddafi a la Moncloa.

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Soy un demócrata, soy un cabrón

Santiago Alba Rico
Martes,18 de marzo de 2008

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No condeno al rey Fahd, honrado por el rey de España, que tala cabezas, poda manos y arranca ojos, que humilla a las mujeres y amordaza a los opositores, que se enseñorea sin periódicos, parlamento ni partidos políticos, que viola filipinas y tortura indios y egipcios, que gasta la tercera parte del presupuesto de Arabia Saudí en los 15.000 miembros de su familia y financia los movimientos más reaccionarios y violentos del planeta.

No condeno al general Dustum, aliado de los EEUU en Afganistán, que ha ahogado en un contenedor a mil prisioneros talibán a los que había prometido la libertad y que murieron chupando las paredes de hierro de su prisión.

No condeno a Turquía, miembro de la OTAN y candidato a la UE, que en la década de los noventa borró de la faz de la tierra 3.200 aldeas kurdas, ha dejado morir de hambre a 87 presos políticos y encarcela al que se atreve a transcribir en kurdo el nombre de sus ciudades.

No condeno al siniestro Kissinger, el más ambicioso asesino después de Hitler, responsable de millones de muertos en Indochina, en Timor, en Chile y en todos aquellos países cuyo nombre salió alguna vez de sus labios.

No condeno a Sharon, hombre de paz, que dinamita casas, deporta civiles, arranca olivos, roba agua, tirotea a niños, pulveriza mujeres, tortura rehenes, quema archivos, vuela ambulancias, arrasa campos de refugiados y coquetea con la idea de «amputar el cáncer» de tres millones de palestinos para hacer más holgada la pureza de su estado «judío».

No condeno al rey Gienendra de Nepal, educado en los EEUU, que desde el pasado mes de enero ha ejecutado sin juicio a 1.500 comunistas.

No condeno a Jordania ni a Egipto, que apalea y encarcela a los que se manifiestan contra la ocupación israelí de Palestina.

No condeno la Patriot Act ni el programa TIPS ni la «desaparición» de detenidos por el FBI ni la violación de la Convención de Ginebra en Guantánamo ni los tribunales militares ni la «licencia para matar» otorgada a la CIA ni el registro policial de todos los turistas que entran en EEUU procedentes de un país musulmán.

No condeno el golpe de Estado en Venezuela ni al Gobierno español que lo apoyó ni a los periódicos que, aquí y allí, financiaron, legitimaron y aplaudieron la disolución de todas las instituciones y la persecución armada de los partisanos de la Constitución.

No condeno a la compañía estadounidense Union Carbide, que el 2 de diciembre de 1984 asesinó a treinta mil personas en la ciudad india de Bophal.

No condeno a la empresa petrolífera estadounidense Exxon-Mobil, acusada de secuestrar, violar, torturar y asesinar a decenas de personas que vivían en un edificio propiedad de la compañía en la provincia de Aceh (Indonesia).

No condeno a la empresa Vivendi, que ha dejado sin agua a todos los barrios pobres de La Paz, ni a Monsanto, que deja sin semillas a los campesinos de la India y de Canadá, ni a Enron, que después de dejar sin luz a media docena de países, dejó también sin ahorros a 20.000 personas.

No condeno a las empresas españolas (BBV, BSCH, Endesa, Telefónica, Repsol) que han vaciado las arcas de la Argentina, obligando así a los argentinos a vender su pelo a los fabricantes de pelucas y disputarse una vaca muerta para poder comer.

No condeno a la casa Coca-Cola, que penetró en Europa a la sombra de los tanques nazis y que despide, amenaza y asesina hoy a sindicalistas en Guatemala y Colombia.

No condeno a las grandes corporaciones farmacéuticas, que han acordado matar a veinte millones de africanos enfermos de sida.

No condeno el ALCA, que viola y despedaza a las obreras de las maquiladoras de Ciudad de Juárez y hace nacer niños sin cerebro en la frontera de México con EEUU.

No condeno al FMI ni a la OMC, providencia de la hambruna, la peste, la guerra, la corrupción y de toda la caballería del Apocalipsis.

No condeno a la UE ni al gobierno de los EEUU, que ponen los acuerdos comerciales por encima de las medidas para la protección del medio ambiente y que han decidido, sin plebiscito ni elecciones, la extinción de una cuarta parte de los mamíferos de la tierra.

No condeno las torturas a Unai Romano, joven vasco que, hace ahora un año, fue convertido en un globo tumefacto en una comisaría española, quedando hasta tal punto desfigurado que sus padres sólo lo reconocieron porque en la cara seguía teniendo el mismo lunar.

No condeno al Gobierno español, que el pasado mes de abril estableció el estado de excepción sin consultarlo al Parlamento y suspendió durante tres días derechos básicos recogidos en nuestra Constitución (la libertad de movimiento y de expresión), con el agravante de segregación racista, al impedir que los vascos viajaran a Barcelona con ocasión de la última cumbre de la UE.

No condeno la Ley de Extranjería, que expulsa a hombres débiles y hambrientos, los encierra en campos de detención o los priva del derecho universal a asistencia sanitaria y educación.

No condeno el «decretazo», que precariza aún más el empleo, elimina los subsidios y deja a los trabajadores, como hojarasca, a merced del cardo de los vientos de los empresarios.

No condeno, naturalmente, a Dios cuando llueve, relampaguea o truena ni cuando la tierra tiembla ni cuando el volcán vomita su fuego sobre los hombres.

Soy un demócrata: me importa un carajo la muerte de niños que no son españoles; me importa un carajo la persecución, silenciamiento y asesinato de periodistas y abogados que no piensan como yo; me importa un carajo la esclavitud de dos mil millones de personas que nunca podrán comprar mis libros; me importa un carajo el recorte de libertades mientras sujete yo libremente las tijeras; y me importa un carajo incluso la desaparición de un planeta en el que ya me he divertido tanto. Soy un demócrata: condeno a ETA, a los que la apoyan y a los que guardan silencio, aunque sean mudos de nacimiento; y exijo, por tanto, que se prive de sus derechos ciudadanos a 150.000 vascos, que se les impida votar, manifestarse y reunirse, que se cierren sus tabernas, sus editoriales, sus periódicos, incluso sus guarderías; que se los meta luego en la cárcel, a ellos y a todos sus compinches (desde el joven militante anti-globalización al escritorzuelo resentido) y que, si todo esto no es suficiente para proteger la democracia, se pida la intervención humanitaria de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas, fajadas ya en la heroica reconquista de la isla Perejil. Soy un demócrata: he condenado a ETA. Soy un demócrata: sólo he condenado a ETA y formo parte, por tanto, de todas las otras bandas armadas, de las más sangrientas, las más crueles, las más destructivas organizaciones terroristas del planeta. Soy un demócrata. Soy un cabrón.


Nota de la posteadora: En el quinto párrafo se puede cambiar el nombre de Sharon (ya en estado vegetativo) por el de Ehud Ólmert, más actual. Y nada más, porque desgracidamente la situación sigue siendo la misma.

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9.2.08

La (re)conquista de la realidad

El otro día se celebró en la Librería Primado la presentación del libro La (re)conquista de la realidad con la participación de Enrique Falcón, Matías Escalera, Laura Giordani y Arturo Borra. La reunión se convirtió en una exposición-debate de todos los allí presentes que encaminó la tertulia ágilmente hacia temas muy interesantes. Incluyo a continuación algunas de las cosas que se dijeron, entrelazadas a partir de unas notas tomadas al vuelo.


Matías Escalera, el coordinador de los ensayos, explicó que el eje sobre el que giran todos los ensayos del libro es el de la ocultación de lo real en la literatura. “El realismo hoy es una estrategia fundamental de ocultación de la realidad”. O lo que es lo mismo, en la literatura de hoy no se nombran los aspectos implícitos a la realidad que nos rodea y, por ello, no se pueden analizar conscientemente. El ejemplo es el tabú que se ha creado alrededor del propio sistema: no se puede decir abiertamente ¡capitalismo! sin que no descalifiquen tus palabras.

Plantear debate es esencial, y ni el silencio ni el insulto son las vías oportunas para hacerlo. El silencio es el no-nombrar literal y el temer a los nombres propios, lo que impide alzar la voz y criticar la realidad existente. El insulto, por su parte, evita la metáfora, provoca un conflicto sin debate. Los libros deben plantear conflicto, ser como “un golpe encima de la mesa”, pero sin caer en un insulto vacuo.

Al silencio y al insulto se une el miedo, y frente a ellos está la metáfora. Hacer de la vida una metáfora es pensar que hay algo más, vivir sin el miedo a un posible empeoramiento de las cosas. Ese miedo es complaciente con el sistema capitalista en el que vivimos: el miedo hace que te preocupes más de no empeorar que de mejorar. Además, está aderezado con el extendido pensamiento capitalista de la acción-consecuencia: si no se presupone de antemano una consecuencia o gratificación a partir de una determinada acción, no se actúa. Todo junto, constituye un poderoso narcotizante frente la realidad.

Por eso la literatura debe, mediante la metáfora, denunciar la realidad no visible y dar pie a un cambio. Un cambio que suponga la lucha contra la propia metáfora del capitalismo, que es la de que el mejor mundo posible es la democracia en la que vivimos. Anular la ilusión de un cambio, de ese algo más, supone que sólo se tuviera en cuenta la pura realidad. Y la realidad da miedo. Da miedo cambiar, perder la propiedad: los bienes materiales que, al fin y al cabo, son lo único que prevalece en la lógica de la sociedad de la acumulación.


La apuesta de una literatura que reconquiste la realidad desmembrándola, que no renuncie al Referente y que no tema a las consecuencias es muy necesaria.



"Debería inquietarnos lo altamente inofensiva que resulta poesía actual" (Cita de Quique Falcón, extraída del libro)