8.9.10

Diario con acometida

Lots of sex, eso es lo que queréis, que lo sé. Hoy me he tomado un RedBull y estoy a tope baby no puedo dormir, e Internet va mucho más rápido a las tres, seh, yeah, lots of sex, sangre y porno que os contaré al amanecer.

Porque hoy/ en realidad hoy he sido consciente de mi cruda realidad. Veréis: Yo, intentaba dormir sin música y con taurina y con el ruido de la cortina arrastrando los papeles del escritorio y entonces he pensado ¡hostia/ pero sí es la primera vez que oigo un ruido que no he provocado yo! Y ahí he caído en la cuenta de que llevo mucho viviendo sola, sí, en la más absoluta y pura soledad, ay. Es todo tan dramático que, joder, me da pena destrozarlo diciendo que en realidad no me desagrada que nadie proteste porque dejo la mochila en el sofá, y que los pendientes aparezcan en la pila del baño por la mañana porque ahí es donde los dejé ayer, y también que me encuentro absolutamente bien chupando el chocolate reseco de los vasos y reutilizando el aceite de las sartenes, y que, amigos, está de puta madre volver a casa cuando las manecillas ya no importan, y lavar toda la ropa junta, y gritar en la ducha y cambiar la tele por unos altavoces y la-lalala cocinar en bolas- fun for me y, ah, Qué os voy a contar yo, si en realidad lo que queréis es que os recuerde que todos estamos solos cuando nadie nos ve. Aquí lo tenéis. Con todos ustedes, Roísín Murphy:


6.9.10

Diario de una adoleciente


Y con suerte algún día
te pintaré los ojos

Cuando conocí a Marta, en lo primero que pensé es en lo mucho que se parecía su cara a un cuadro de Modigliani. Por aquella época yo trabajaba como desnudo para artistas principiantes y había cogido gusto a saber, brevemente y tirando de Wikipedia, las vidas y obras de algunos pintores. Modigliani me fascinaba: tenía ese punto de tristeza y patetismo que enriquece el arte y acaba con el artista. Y Marta tenia la cara alargada y mucha nariz -luego sabría que también tenía mucho morro-: un calco de sus obras.

Respecto al trabajo, no ganaba mucho, pero contando con que los requisitos -enseñar mi cuerpo con naturalidad y estar quieta durante dos horas- los cumplía sin demasiada inconveniencia, era un gran negocio. Tal era mi entusiasmo, que incluso le propuse a Marta que trabajara conmigo en el taller de la Escuela de Arte, pues muchas veces se necesitaba más de una modelo. Su cuerpo, delgado, sufría de una deformidad que resultaba atractiva a muchas personas. Aunque, ya le decía yo, lo bonito del trabajo era que no había que encajar en ningún canon estético.

- ¿Has visto la película? Imagínate que el pintor fuera un Modigliani fruto del cruce de un Andy García-cubano-sabrosón y un Toulouse-Lautrec-parisino-bohemio. Después de ver la película seguro que cambias de idea, ya verás.

Pero ni con bromas. No sólo lo rechazaba, sino que encima criticaba que yo lo hiciera. Su vida cotidiana carecía de progresismo político, del más mínimo empujón hacia la independencia. No quiero decir que desnudarse sea revolucionario, que también, sino que utilizar tu cuerpo como mercancía por decisión propia y sin que ello repercuta en tu estatus social, es una forma de educar a la sociedad. ¿No vendemos nuestras ideas, nuestro arte y nuestra imagen? ¿Qué tiene de malo entonces enseñar el cuerpo como si fuera otra fuerza de trabajo más? ¿Por qué la decencia recae en lo mucho que enseñas las tetas en lugar de en cosas mucho más trascendentes, como en lo fiel que seas a tus amigos? Yo no pretendía ser una Friné contemporánea y obtener de mi belleza una absolución, pero sí algún tipo de retribución. Marta no lo entendía.

Hoy me he acordado de Modigliani y por eso también ha venido Marta a mi cabeza. Ha sido al ver Total Eclipse, una película sobre el tormento amoroso de Verlain y un Rimbaud interpretado por Leonado Dicaprio, del que me he enamorado incluso antes de ver Titanic. ¡Ah! Los enfant terribles siempre me han puesto: eso de que que se suban a la mesa ante la estupefacción de la hipócrita burguesía y se beban sus copas con chulería... sí, es el mismo recurso de siempre, pero, qué quieres que te diga, conmigo funciona.

Por otro lado, he decidido definitivamente deshacerme de ese Tarot de los Ángeles que, envuelto en seda, me ha otorgado durante años una seguridad naif que siempre negaré frente a mis amigos. Eso fue una broma que Marta me gastó el año pasado, y ahí están, muertas de risa, jeje. El hueco de la baraja de cartas lo ha ocupado un libro con olor a viejo y tapas blandengues pero con un nombre, no obstante, muy esperanzador: Perhapiness. Hoy he abierto una página al azar:

La noche- enorme

todo duerme
menos tu nombre

Y Marta ha vuelto a aparecer como cuando no puedes terminar de quitarte la suciedad incrustada de las uñas. Es cierto que muchas veces pensaba en ella, aunque nunca por la noche. La noche se presta más a la reflexión, al remordimiento, a los cantos de sirena reconfortantes. Pero no he podido evitar pensar en ese nombre que, aunque estático, había mutado radicalmente destruyendo un Todo indisoluble en el que confiaba. Ahora pronuncio su nombre y es inevitable que se adhiera de forma natural algún adjetivo, calificativo, despectivo. ¡Se ha convertido en un puzzle! Un puzzle desintegrado en muchas partes irreconciliables e incoherentes entre sí que se manifiestan libremente dependiendo del contexto en el que lo utilice. La Martaconfidente que me escuchó cuando estaba jodida choca con ese día en la playa en el que Martaquécínica escondió un machete -¿gore, eh?- tras ella mientras me hablaba de sus vacaciones. O con aquel día en el que pillé a Martaayquépena mendigando dinero en las salidas de emergencia de los favores. Aunque tengo que reconocer que Martalavíctima es el más recurrente, y eso que la del machete era ella.

Al final he cerrado el libro y me he dispuesto a dormir, no sin antes reñirme. Que dormirme con mal sabor de boca está mal, y más sin haber cenado. Y que tampoco está bien lo de enamorarse de cualquier persona que pasa y esperar cosas de ella. Ay, Helena, es que esto no puede seguir así, tienes que cambiar, tienes que dejar de creer en virtudes a los márgenes, no puedes culpar a los demás por no cumplir tus expectativas, y tienes que ser menos vaga, Helena: tienes que cambiar las sábanas, que no puede ser que te duermas todos los días con este olor a sexo por pereza a lavarlas.

4.9.10

Sobre el lenguaje

[a los hombres sensatos]

La fuerza del orden masculino se descubre en el hecho de que prescinde de cualquier justificación: la visión androcéntrica se impone como neutra y no siente la necesidad de enunciarse en unos discursos capaces de legitimarla.

[Nota al pie:] Se observa a menudo que, tanto en la percepción social como en la lengua, el sexo masculino aparece como no marcado, neutro, por decirlo de algún modo, en relación al femenino, que está explícitamente caracterizado.

La dominación masculina. P. Bourdie.

1.9.10

29.8.10

atardecer


Un par de veces había intentado moverse, ocupar una posición libre, efectiva o no, en un tablero imaginario, pero su férrea voluntad se lo impedía. Igual que hay héroes de acción, hay gente como Sebastián que ve en la inacción un destello de heroicidad.
.
Ya sólo habla de amor. Ray Loriga.

28.8.10

Julian Assage

Hace un tiempo hablé de un video filtrado que mostraba cómo los soldados estadounidenses matan en Irak. El documento es de extrema dureza y realidad. Aún así, no es un texto aislado, ya que forma parte de la gran documentación filtrada que aporta Wikileaks: desde un confidencial en el que la CIA planifica los pasos que convencerán a Francia y Alemania de que deben apoyar la guerra contínua en Afganistán, hasta los documentos que clarifican cómo se afrontó la organización del Loveparade, festival en el que murieron unas 19 personas recientemente. Hay de todo. Entrando a la página te sientes como si fueras un detective de esos de sombrero y puro y entraras en un despacho lúgubre, con una llave robada previamente por la mujer fatal que te ayuda, y abrieras el primer cajón para encontrar un archivador en el que se puede leer: TOP SECRET. Pasas con nerviosismo las páginas hasta que encuentras lo que buscas, lo sacas, te lo metes en el bolsillo interno de la chaqueta, apagas el flexo de luz naranja que alumbraba el humo del cigarro y sales pitando con la recortada por delante. También está el género creado por Bukowski, en el que una voz omnipresente le diría al del sombrero: ¡que te pillo el culo, que te pillo el culo! Pero eso no viene a cuento ahora.

En realidad el único neo-detective aquí es Julian Assage, el fundador de Wikileaks. La CIA, el Pentágono y gobiernos varios deben de estar mordiéndose las uñas de la rabia que debe de dar no poder cogerle o cerrar la página de un chasquido. ¿Cómo entonces podrían seguir diciendo que invaden países para difundir, cual misionero bienintencionado, la democracia? Él es más listo, forma parte de una generación que ha sabido adaptarse con rapidez a los cambios tecnológicos y ha sabido utilizarlos en provecho. (Este es el fin de todos y cada uno de nosotros. Amén).
Para aprender, aquí va una entrevista a Assage en TED, página también 110% recomendable.

Un adelanto:

"La gente en Irak, la gente en Afganistán, ellos no necesitan ver el video. Ellos lo ven todos los días. El video no va a cambiar su opinión o percepción. Cambiará la opinión y percepción de la gente que está pagando para que el video no salga a la luz. Y esa es nuestra esperanza".

"Los hombres competentes no crean víctimas, cuidan de ellas. Y yo soy una persona combativa y no se me da bien cuidar, así que de alguna manera vigilar a los responsables criminales es cuidar de las víctimas."





24.8.10

Insomnio

Vuelve el insomnio, las horas muertas, el desierto sin mar. Vuelven los posos de café, True Blood, la desidia, la desconfianza, el caparazón. Vuelven como de puntillas, sin llamar a la puerta, colándose entre las sábanas. Todos. Vuelven todos menos las golondrinas, que, aunque oscuras, no son malas; y prueba de ello es que las oscuras golondrinas, a diferencia de los dragones de garganta o las serpientes estomacales, se agazapan tras el marco de la puerta, asomando siquiera una pluma, mientras protegen sus nidos medio temblando por miedo a que les pegue un tiro. Pobrecitas, todavía me pregunto por qué incluso lo intentaron.

21.8.10

Qué hay más salvaje que sentirte indefensa en brazos de quien dice ser cercanía. El antídoto: canciones sobre la lejanía; canciones para la lejanía.

19.8.10

eeeoooo...

Masticas, tragas, inicias el proceso digestivo y no sabes si habrá recompensa. En realidad no era un problema en sí sino una de estas situaciones cuya esencia cambia por completo y te empiezas a preguntar todo eso del origen y el objetivo: que qué hago aquí, qué quiero conseguir, ¿soy feliz? Todos esos rollos patateros que una adolescente debería tocar sólo de vez en cuando y si la película lo exige. En una situación así es difícil saber cómo actuar. Digo yo: si sabes cómo terminará, aunque cueste te esfuerzas para recibir eso, la recompensa. Pero si no, es mucho más difícil. Ya te digo. Igualmente, ser impulsiva siempre me ha ayudado.

Yo estaba allí sentada, sin mucha más aura que el humo del puro que Vicente fumaba y sin mucho más interés que el que me suscitaban los champiñones crudos de la ensalada. Ellos hablaban desde los sofás sobre la empresa, de que era mejor crear una Sociedad Anónima que una Sociedad Limitada porque claro, luego se podría unir David al negocio. Y a David lo necesitaban, porque era Dive Master. Yo pregunté, aprovechando un silencio de-intercambio-de-interlocutor, que cómo es posible que un no-socio, alguien que no ha puesto dinero en un principio para la creación de la empresa, pudiera entrar en la Sociedad Anónima. ¿Por qué no le contratáis y ya está? Pero el humo del puro vaciaba mi voz; tanto, que al parecer se disolvió con él. No me hicieron ni puto caso. Eeeeooooooo... Como hilo musical, ruido en la emisión más bien, el niño berreaba en los brazos de Puri, esposísima de Vicente. La técnica de combate masculina –fumar el puro– tampoco era un antídoto eficaz contra la juventud del retoño: el humo no mellaba las cuerdas vocales del berreador, así que su madre le llevó a la cuna, porque hay que dejarles llorar solos, que así aprenden. Ella intentaba darme conversación, algo así como acoplarse al plano que le corresponde, porque esas cosas de hombres y puros no eran de su incumbencia. Pero se le olvidaba que yo sólo tenía diecisiete y ningún hijo, no me gustaban los champiñones crudos y detestaba hablar de la decoración de la casa como un fin en sí mismo. Cuando hablas de la decoración es que pasas demasiado tiempo en casa, es algo lógico, y a mí, además de rehuirlo por cuestiones morales, me aburre soberanamente.

Pero Que no me olvide, me decían sus ojos de madre agobiada y mujer resignada, que no me olvide de que yo había ido en calidad de. Por/ de parte de/ gracias a? el pescatero de manos grandes y cuerpo pequeño que estaba ahí sentado, dándome la espalda, olvidándome en el tumulto de manteles de flores y chupetes esterilizados. Pero aún así yo entendía a Puri: había irrumpido en su hogar de pies de barro con una juventud que sólo les recordaba la pérdida, y eso jodía, jodía que ni siquiera intentara acoplarme al ambiente: ¡qué desfachatez! Esta niña, esta Lolita, esta... Pero, ¡oigan, escuchen ustedes! ¿Ni siquiera la diferencia de edad suponía un cambio cualitativo en ese tipo de ordenación parejil? Te invito a ti, y a tu señora o novia o hija o muñeca hinchable, ¡qué más da, mientras se siente y se calle! Ay, el mundo adulto se presentaba peor cuanto más cerca estaba.

Que no, que no sabía cómo actuar condescendientemente ni tenía interés en saberlo, y además me aburría la situación y me agobiaba la cara de ojeras y muecas de Puri, y el barrigón de Vicente, siempre inmóvil mientras decía ¡trae unas papitas!, y la indiferencia del pescatero, que de repente no era nada mío, porque yo ya había aprendido drásticamente que dos cuerpos se unen una noche sin que eso suponga que al día siguiente se reconozcan.

Frente a las situaciones que me aburren me pongo nerviosa, dejo de escuchar el sonido ambiente y me enzarzo en pensamientos que muchas veces llegan a un fin destructivo. Para los demás, claro, no para mí. Que no era una Lolita seductora ni una Lulú sumisa ni una enamoradiza Betty Blue; que no Puri, que me callo para que no me pidáis que calle, que tus ojos me apenan, y que si me aburro me voy. Así que me voy, me voy. Que en todo caso yo soy Anna Planeta, patronando un barco marxista por el Sena; o un hard candy, maltratándote psicológicamente; y me llamo Patricia, y te asesino a ti, Belmondo, pobre enamorado, en medio de la avenida. No, no quiero esperar a que termines. Me voy andando a casa, y que te vaya bonito, que hay demasiados cuerpos errantes en la noche como para encerrar el mío en convenciones y tópicos manidos.

15.8.10

El jardinero fiel


Yo quiero ser como Tessa: tocapelotas. Y nunca mejor dicho, ya que la película retrata sutilmente un mundo cínico y cruel cuyos principales protagonistas son, casualmente, hombres. Un detalle que se refuerza con la perseverancia de la protagonista y otras luchadoras que, discretamente y sin que ello suponga un paradigma o un fin en sí mismo en la película, son mujeres. No es que crea en el feminismo de la diferencia, pero this is a men's world, que dice James Brown con esa voz tan bonita y sin intención de alegar nada en contra; este nuestro mundo occidental tiene techos de cristal y más mujeres respetadas por con quién se han acostado que por su trabajo; y todo eso, oye pues carga, así que mi declaración de intenciones de hoy es que me encantaría ser como Tessa: tocapelotas. Y que duela.