10.5.11

quiero venirme
a horcajadas
en tu morado
pensamiento

Susana Berrón

y amar
creyendo aún
en la verdad
con tristísima ciencia
con juegos malabares
con mirada plena

de aviones sin rumbo


28.3.11

Largas vacaciones


Podría decir que los recuerdos llaman a mi puerta. Pero no, lo que en realidad hacen es romper la cerradura y entrar a la fuerza, y me pillan en bragas tirada en el sofá con una ridícula taza de té medio frío. Todo ha acabado. Y se quedan ahí, en un violento uso indebido del espacio privado, y podría decir que perpetran a cada minuto un robo a mano armada, pero en realidad mentiría si omitiera que soy yo la que voluntariamente les cedo mi tiempo. Acabado. Finito. Así que bebo té amargo y frío con la consiguiente mueca de asco en mis labios y me dispongo a experimentar ese suplantamiento de personalidad que es recordar: una imposición, un allanamiento de morada mental, eso es lo que sois. Finito. Ya. Parad. No quiero que me atraiga vuestra mirada indecente y agresiva mientras bebo en bragas.
Pero me atrae.
Me atrae como si en realidad se tratase de una especie de sacrificio místico, como si recordar con amargor me ayudara a saber
por qué
estoy
aquí.

Y es que no se acaba. Son puntos seguidos en un hipertexto que te reescribe constantemente.

6.2.11

Viva México cabrones



S. XVI - los españoles llegan a México, arrasan con los pueblos y las culturas precolombinas e imponen el catolicisimo.

S. XXI - "los españoles hemos venido a México a aprender" (Manuel Vázquez Montalbán, intervención en el Encuentro de intelectuales europeos y comandantes del EZLN en DF, 2001).


Foto: parada de metro Ciudad Universitaria, México D.F. Mural de Arturo García Bustos que muestra la historia de la UNAM.




28.1.11

again

Vuelo
con la prótesis
del avión.
Mi relativismo de sobremesa
se ha encontrado
con una realidad:
hace más de un año que hace frío
ahí;
justo
aquí
donde pulula el amor en tránsito,
amor callejero sucio de madrugada en colchón
en el suelo; amor-ultimátum, de fin, de curso, amor
agudo y chirriante
como la luz
de su habitación.
Pero amor al fin y al
borde la noche.
Hace un año
hacía frío
ahí
en esa parte
de la cama; justo
aquí
en este hueso

la piel.

24.1.11

El precio


Cómo olvidarnos cómo
desalojar el crudo
recuerdo de la muerte
esa desgarradora memoria
esa herida.
Si el precio increíble
el altísimo orgullo.


Idea Vilariño

21.1.11

Friends



Pienso sangre amor herida
finitud trascendencia unión pero
sólo digo café mierda vamos
guay no mola
la obsolescencia
programada;
luego escribo
mal, porque la belleza razonada
es paradójica,
escribo futuro
viaje run-rún canto desgarrada sobre-
viviré, buscaré un hogar.
Pero cómo.

Imposible separar ya
los tres estadios,
imposible desligar
vuestros retratos
de toda canción.

17.1.11

Y un buen día

Y un buen día, justo cuando mi reloj de muñeca se para, todo se acelera en un movimiento de revolcón en la cama: ¿Son las 10? Mierda qué tarde, tengo que entregar los papeles me van a cerrar el banco y tengo que imprimir la visa y los apuntes; ya comeré luego, tengo el examen de derecho pero antes el de opinión pública y ¡no me queda comida! Acuérdate del seguro médico y del puto libro neoliberal, la recensión crítica, el reportaje (¡mi entrevistada no contesta!); se han fundido 3 bombillas del salón, escasea la luz y la fe, la impresora no va, las tazas se escurren de la mano, la casa abunda en distracciones para el estudio: biblioteca 24h., allá voy. ¿Te vienes a estudiar? Chocolate y series, algo de sarcasmo y Freud El Egocéntrico; el polo norte se derrite y las transportistas se relamen y planean una nueva ruta y yo me vuelvo a enamorar de otra alma. Asfixia el calor en la biblioteca: Bum Bum en la cabeza (el clima de opinión de Bauhmaeur, compendio de pareceres en la sociedad, diferente del de Davison y Bryce, punto de partida para llegar al clima de comunicación), tiroteo en Alabama, volvemos al hombre-masa (¿Hombre-unidimensional? ¿Hombre-mediocre? ¿Pseudo-hombre? ¿Masa según Freud? ¿Masa según Williams? ¿Masa según Mills? Masa masa masa); pelos pelos pelos por todos los sitios, pero ¡ah! tengo la bici más rápida del mundo, viste? (Me devolverán los libros antes de pedirlos), aire, aire, aire de cara y sin manos: ¡alivia el narcótico del estudio!; chocolate tengo que comprar chocolate, esta noche piiiii sordera piiiii en el oído izquierdo/ me aleja de todo: hola, mundo interior; y después llamo a la compañía telefónica, el garaje, Internet, seguro médico, DHL, busca tu tarjeta holandesa –¡no encuentro el cargador!- y ¡los pesos! ¡Que alguien me cambie el dinero, por el amor de Europa!; hay mocos en mi nariz, mocos en mi cerebro, mocos qué calor hace en este sitio (la libertad colectiva precede al acto que supone la opinión individual preceptiva), la biblioteca: tacones y abrazos, teorías y porros, mangascortas y no verdes: pocos libros; afuera: aire, respira respira, que viene mamá, limpia la casa el suelo el mármol tu alma, la sordera se extiende: nada funciona más que tu cabeza, teorizas sobre aaaa mujeres del barrio que aaaaaa madres prematuras jóvenes atávicas aaaaat'Wentyaaaa-arabí-chibobó; mundo de la vida, formas generalizadas de comunicación: música: música de ascensor, música hacia el cadalso, ascensor de cañerías; llego a casa, ay, mi sofá, ay, el chocolate, pero antes no te muevas, tienes un fantasma en la cabeza, vuela en círculos, bzzzzzzz lo evitas bzzzzz dice bzzzzzz yo te protejo pero ¡que el tiempo escasea, joder!; la maleta, las lentillas, los papeles, los libros, por si acaso, libros, por favor -de Benjamin no se huye-; imprime el billete, imprime la visa, imprime tu esperanza ¿me llevas al aeropuerto? Atascos, cafés, ruido de motor, que llueva que llueva la virgen, maletas que no cierran, snacks, el ala para dormir, sueño México, leo México, pienso México, lotería, colas, tren, platform, Albert Heijn y de repente

(aspiración): ah



Sólo estáis tú y tus maletas. Detrás, la estación de tren. Respiras el frío de verdad. Alzas la vista sobrepasando raíles, bicis, bufandas, el idioma extraño pero reconocible, el olor a canales: qué bonitas fachadas. Forman un todo indisoluble que refresca tu memoria. Amsterdam. No sé lo que hago aquí. Tampoco sé lo que haría allí. Parada en el medio del bullicio, encierro el instante unos minutos. Me espera un CS en el mejor barrio de la ciudad. Anne y Joris esperan a mañana. Yo espero a pasado. Amsterdam, Amsterdam. Vagué tanto por tus empedrados, deseé tanto ser tu nieve, que te imagino fría e impasible, te imagino aséptica y liberadora. Te imagino, Amsterdam querida, de paso: Mamá me espera al otro lado del océano. Y esta vez va en serio.


16.1.11

Gioconda Belli




Claro que no somos una pompa fúnebre,
a pesar de todas las lágrimas tragadas
estamos con la alegría de construir lo nuevo
y gozamos del día, de la noche
y hasta del cansancio
y recogemos risa en el viento alto.

Usamos el derecho a la alegría,
a encontrar el amor
en la tierra lejana
y sentirnos dichosos
por haber hallado compañero
y compartir el pan, el dolor y la cama.

Aunque nacimos para ser felices
nos vemos rodeados de tristeza y vainas,
de muertes y escondites forzados.

Huyendo como prófugos
vemos cómo nos nacen arrugas en la frente
y nos volvemos serios,
pero siempre por siempre
nos persigue la risa
amarrada también a los talones
y sabemos tirarnos una buena carcajada
y ser felices en la noche más honda y más cerrada

porque estamos construidos de una gran esperanza,
de un gran optimismo que nos lleva alcanzados
y andamos la victoria colgándonos del cuello,
sonando su cencerro cada vez más sonoro
y sabemos que nada puede pasar que nos detenga
porque somos semillas
y habitación de una sonrisa íntima
que explotará
ya pronto
en las caras
de todos.


Gioconda Belli

*Deseando leer El país de las mujeres!

14.1.11

Generación Ryanair

[Recupero un texto que escribí el año pasado en el que critico lo que creo que representa a mi generación; es decir, que es auto-crítica. Me apeteció hacerlo cuando encontré un manifiesto de la generación nocilla (los súper-post post), con claros ecos de En el camino a la española -véase: nuestro Renault rojo tenía las ruedas gastadas y salvó la literatura española- y con una insistencia fetichista en recalcar los nombres de lugares y marcas. Yo también tuve un Ford Fiesta rojo del 92 al que llamaba Forfi (en la intimidad, acordeón), pero no quería hablar de eso, sino centrarme en las contradicciones de mi generación, de la tendencia a viajar como vía de escape frente un futuro con tintes conformistas. Como he dicho, este texto es autocrítica total. Es decir, lo que ustedes quieren: sangre y carnaza al amanecer, yeah].


GENERACIÓN RYANAIR

Ofertas. Por todas partes. Encontraré, nos decimos siempre, la mejor opción. La más barata. Es cuestión de experiencia saber hacerlo, aunque los anuncios de Google todavía nos engañen con eso de ¡Ámsterdam-Valencia desde 20 €! Todavía, después de tanto rastreo evitando los buscadores, después de todas esas combinaciones imposibles para rebajar el precio final. Horas intempestivas, aeropuertos secundarios o noches durmiendo bajo stands cerrados son varias de las rutinas de los viajeros low-cost.

No nos importan estos sacrificios. Somos jóvenes. Pensamos que toda experiencia aporta sabiduría. Nos encanta viajar, ir de fiesta y percibir las diferencias culturales de los países europeos. Por nimias que sean en comparación a las que pueda haber con Asia o África, con diferencias culturales no nos referimos a que el menú del McDonalds cambie unas patatas por unos aros de cebolla en sus distintas versiones europeas. No nos gusta el McDonals.

Nos consideramos, de alguna manera, alternativos. Eso de viajar “de pulserita” no va con nosotros. Consideramos a Ryanair, pese a que nos time, engañe e insulte, nuestra empresa-amiga. Y siempre acudimos a ella cuando queremos viajar. Aunque no sepamos a dónde: siempre hay alguna buena oferta que te lleva lejos.

También sabemos que Ryanair sobrecarga a los pilotos, que es una empresa rapiña con el cliente y que contamina el aire el triple que una aerolínea normal, pero la seguimos utilizando. Nos seguimos considerando alternativos. Somos la Generación Ryanair: el cinismo de nuestra era, que reniega del sistema pero sin embargo utiliza las herramientas que una liberación despiadada ha hecho posible, está fielmente reflejado en este comportamiento. Queremos ir lejos, queremos escapar incluso de la cuna que no conocemos. Somos los románticos del S. XXI, burguesitos que se abstraen de los problemas de su generación gracias a su condición de burgueses. Todas esas caras de ambigüedad en la cola de la puerta de embarque son nuestro motor. El viaje es un punto de transición neutro entre lo que dejas y lo que buscas. Donde se crean las expectativas, donde ya no hay retorno. Queremos estar siempre de viaje. Somos la Generación Ryanair.


7.1.11

El Chacal

[Pinchar aquí para ver el video del que habla la entrada. Youtube no deja insertarlo en el blog y he quitado el otro vídeo que había puesto porque se reproducía directamente y era molesto].


Esta es CJ. Claudia Jean Cregg, para ser exactos, pero todos la llaman CJ. Es la secretaria de prensa del gobierno de Bartlet y uno de los mejores personajes de toda la serie El Ala Oeste de la Casa Blanca: rápida, ácida, contundente, alta (ja!). Fue inspirado en Dee Dee Myers, quien trabajó durante los dos primeros años del gobierno de Clinton en, precisamente, la secretaría de prensa. La política también fue una habitual consejera de Aaron Sorkin, el genialísimo guionista de la serie, en materia de entramados políticos y diplomáticos, pero sobre todo colaboró para construir el personaje de CJ.

Esta escena me gusta especialmente porque es una excepción. La rutina normal de la Casa Blanca mostrada por serie son rapidísimos diálogos por los pasillos (las acuñadas walk and talk scenes), debates en oficinas o alrededores, ruedas de prensa y un no-parar en el que las vidas personales de las y los protagonistas tienen poco que ver. De hecho, la función de las tramas personales es aportar serialidad al asunto, algo que enganche al espectador, y sobre todo airear el espesor de los diálogos cuando se vuelven poco digeribles para la audiencia (porque los diálogos es lo que sostiene la serie, y con una clara tendencia progresista, por cierto). Su función es únicamente esa, y se le da el protagonismo que requiere dicha función. Porque la verdadera protagonista aquí es la profesión de los personajes. Sus vidas personales se complementan a ella, pero si por alguna de aquellas interfieren en su actividad profesional; poco importa el sexo, la vida conyugal o que se coman un yogur caducado de la depresión: bye bye.

Decía que me gusta esta escena porque es una excepción al pragmatismo que se repite en cada capítulo. Acaban de recibir una buena noticia y CJ va a hacer "The Jackal". Tú no sabes lo que es The Jackal pero todos están expectantes. Sigues sin saberlo pero ellos le dan una importancia supina. Leo le dice a su secretaria: ahora no, CJ va a empezar The Jackal y no me lo quiero perder. Sam avisa: ¡El Chacal va a comenzar! Todos se dirigen hacia allí. Una vez empieza, y tú ya sabes lo que és, dices: pues bueno, no es pa' tanto. Pero ellos lo adoran: el acto de reunirse y centrar su atención en algo de la casa. "¿Estás hablando conmigo durante El Chacal? No hables conmigo durante El Chacal", le dice Toby a Josh. Y Josh sigue el ritmo con la cabeza. Y de esta forma, comprendiendo que en ese código estricto profesional y dentro de ese microcosmos que forma la Casa Blanca, les cabe un poquito de fiel diversión, es como a ti también te empieza a gustar. Y te gusta CJ, y te gustaría estar ahí en ese mismo momento, moviendo la cabeza como Josh. Y les adoras.


4.1.11

Ya es tarde para no haber comido langostinos

- Lo siento, sólo se presta hasta las dos y media.

Era una tarde tonta y caliente, de esas que te quema el sol la frente, pero no era verano y tampoco hacía sol. Una salsa de langostinos hecha cinco días antes -de hecho, hecha el año pasado, por seguir la broma fácil- clamaba al cielo desde mi estómago. Intentaba regurgitar. Me llevé una gran desilusión al ver que no podía llevarme a casa un libro sobre dramas televisivos americanos. Ya había visto la primera temporada de El Ala Oeste de al Casa Blanca y urgía en deseos de ver la segunda, lo cual no era muy buena idea teniendo en cuenta que tanto trabajos como exámenes arañaban su ausencia en mi agenda y el tiempo empezaba a estrangularme (qué poético, pero recordad los langostinos). Ese libro era mi única posibilidad de encauzar el trabajo sobre la serie de alguna manera medianamente lógica alejada de la tentación de enumerar frases lapidarias de Toby Ziegler (“Ahora el mundo se mueve cambiando unas palabras”).

Mi resumen-recensióncrítica-copypaste sobre The West Wing debía estar terminado esa misma noche. Así me lo impuse. A lo Trichet (Vaya, otra broma fácil, perdonad: ha debido de ser la Nochevieja). La solución estaba por fotocopiar el capítulo, como cuando era joven y superaba el cupo de libros permitidos para préstamo. Desde que descubrí Google Books y me resigné a obviar ciertas páginas porque seguro que no pone nada interesante, esos tiempos ya pasaron. Además, ahora tiendo a comprarme los libros. En mi defensa también diré que llevaba uno llamado (es necesario poner el nombre y pronto sabréis por qué) The Nature of Origins of Mass Opinion (ya sabéis por qué). Pero los capítulos eran largos, requerían muchas fotocopias y el hecho de que estuviera en inglés hacía que temiera a la españolita que llevo dentro.

Me dirijo a la fotocopiadora mientras alcanzo el monedero en mi bolsillo. La fotocopiadora no abre porque está demasiado pegada a la pared. No me apetece moverla. Recordad los langostinos. Descubro que la de al lado se comporta mucho mejor conmigo y que yo estoy a favor de la meritocracia en cuanto a aparatos se refiere. Solucionado esto, me doy cuenta de que no tengo calderilla, sólo una moneda de un euro. Estoy tentada de contar las páginas que he de fotocopiar, pero resuelvo que seguro que valen menos de un euro y, por tanto, necesito cambio. Alzo la vista.

La vista alzada caza a dos personas que esperan al ascensor. La vista guía a las piernas y se imagina a la boca moverse:

- Perdonad, ¿tenéis cambio de un euro?

Cara alargada, ojos verdes, piel insípida; se daba un aire al creador de Facebook, cuyas pecas podemos contar gracias a la revista Time. Me hubiera gustado más ver en esa portada a Julian Assange con su pelo blanco al estilo miabuela, pero en fin.

Su acompañante tenía el pelo largo, vestía como alguien que estudia Derecho y miraba como alguien que estudia Económicas. Hizo un ademán con el bolso pero ni siquiera lo abrió. Me planteé ampliar mi sistema de selección de fotocopiadoras a las personas y por un momento me satisfizo. Me centré en mini Zuckerberg.

Insípido sin pecas (contando monedas): um... tengo ochenta céntimos. Si te sirve...

Langostinospresentes (abro los ojos: pues qué morro, vaya, y te quedas veinte céntimos, con veinte céntimos hago cuatro fotocopias, joder, si hubiera contado las páginas podría saber si me conviene perder veinte por no perder cuarenta, ummm... pues no te voy a contestar a eso, creo que está claro, vamos, que si no tienes pues nada...).

Insípido sin pecas (ante la atenta mirada de su compañera y mi silencio): bueno, o mira, da igual, ¿cuánto necesitas? Te doy lo que necesites y ya está, no me importa...

Langostinospresentes (apresurada): bueno, hombre, pues... no, claro, para eso te lo doy yo, que ya que me haces el favor... jeje, encima me das dinero, pues bueno, venga toma el euro y ya está, así mejor, venga, ¡gracias! (La atenta mirada se posa sobre mí: definitivamente estudia Económicas y, claramente, piensa que soy gilipollas).


Me dirigí a la fotocopiadora de nuevo, tomando consciencia de que llevaba dos libros bajo el brazo y de que el pasillo estaba lleno de gente. Pieles insípidas a las que preguntar si tenían dos monedas de cincuenta céntimos. Pero ya era tarde, a veces no es tarde por condición temporal sino anímica: hagamos, vista, langostinos, professor Zoller; hagamos entre todos un pacto para no girarnos y sentir la risa ajena como bofetadas en nuestra dignidad. Somos gilipollas, y el plural inclusivo nos ayuda a asimilarlo. Bien. Ahora, centrémonos en la máquina.

Eché treinta céntimos que obviamente no fueron suficientes para terminar de fotocopiar el capítulo requerido y terminé fotocopiando algunas páginas en inglés de Zoller para terminar los cuarenta céntimos de más; páginas que posiblemente servirán de papel regalo reciclado. Qué dramático es todo. Pero, ah, recuerden los langostinos. A veces es tarde incluso para comenzar un trabajo.

22.12.10

Maillard viaja conmigo

Existe una diferencia entre
una filosofía que tiene una lógica monstruosa
y aquella a la que se le puede dar
una interpretación monstruosa

Raymond Aron

82 [Historia de un amor]

Úsame, utilízame. Soy un instrumento para el conocimiento de ti. Tan sólo sé tú el cauce por donde pueda transcurrir el torrente que desborda de mi centro, tan pequeño, tan limitado en este cuerpo diminuto. La energía infinita que nos conforma sólo puede hallar cabida en ese trayecto entre los seres: sólo puedo ser lo que soy cuando aquel fuego se proyecta hacia ti para luego, tal vez, retornar, o tal vez no. No importa, lo que importa es el trayecto. (...) Déjame ser agua y fuego, déjame ser la lava que soy a veces, sé mi cauce por un día, un año, un instante -los instantes, todos, son infinitos-, déjame ser en ti, pues por mí serás tú, después, en otros cuerpos.


10 [Yo]

He declarado la guerra a todos mis enemigos. Me he declarado la guerra a mí misma. He declarado la guerra al .

Alejaos. Temedme. Por ahora sois aún los objetos del . Sois el otro que me habita y me recorre con oriflamas alzados donde dice "Este es el Pabellón de las Delicias", "Este es el Pabellón del Terror". Todos sois ejércitos y lugares, a la vez ejércitos y a la vez lugares, sois el que acude a vosotros para odiarios o para desearos. Cuando termine esta guerra -si alguna vez termina- podremos conversar y tal vez amarnos, podremos jugar al juego de la paciencia: ese juego que consiste en abrir las distancias y volver a cerrarlas sabiendo que no existe ni el cerrar ni el abrir, ni ninguna distancia.

43

(...). Voy supurando amor por todas mis heridas y no creo, ya no puedo creer que el ansia de infinito se cure indagando en la llaga.


215 [Él]

El fondo de todos los males es la cobardía. Vence, traspasa el miedo y podrás amar.

Pregúntate: ¿de qué tienes miedo cuando hieres?


101 [Ella]

Padezco una enfermedad incurable: ser yo bajo todas mis circunstancias. Yo estoy siempre en el centro -o en el extremo- de todas las relaciones en las que me implico. No veo más que por mis ojos. Es una falta de honradez dar a entender que no hablamos desde nosotros mismos, una falsa humildad contar historias con pretensión de objetividad. Quien filosofa envuelve al crío en pañales ajenos. Sólo yo soy sujeto para mí y sólo para mí fabrico los objetos (...).


203 [Ahora]

El gozo está detrás de cada puerta, de cada paso, de cada encuentro, a pesar del cansancio, a pesar del cuerpo que se tensa para evitarlo. El gozo es visión, más acá, un poco retraída, un poco desde cierta distancia y, no obstante, adentro, en el mismo centro. El gozo es estar en mí estando en todos. Veo lo que son, veo más allá de ellos, veo lo que somos, dentro de ellos, nos veo y es tan simple, todo es tan simple que el gozo se confunde con la risa.


111 [Pero me iré a México]

Llamarían "defecto" a esta capacidad de ver distintos los lugares acostumbrados cuando ha cambiado alguna de sus circunstancias. Lo llamarían incapacidad, dificultad para la síntesis que procura el reconocimiento eliminando lo accesorio. Pero, verán: nada es accesorio. Un prado bajo la lluvia no es el mismo prado; una calle en la luz de la mañana no es la misma calle que de noche, iluminada por los focos. Y no es que se le añada simplemente la lluvia al prado o la proyección de la luz a la calle, no, es que aquello a lo que mi atención se dirige no es lo mismo, es que no veo lo mismo (...). Ningún lugar es independiente de lo que ocurre en él o, mejor dicho, ningún lugar es independiente de su ocurrir. Porque ocurren los lugares, como todo lo que existe, como nosotros. (...) Toda ruta es una aventura y sigo perdiéndome en mi propia ciudad, en estas calles que -dicen- he recorrido desde hace años cientos de veces.



Chantal Maillard. Filosofía en los días críticos.

19.12.10

Sobre múltiples narraciones y platos sucios



¿Qué se entiende por honestidad? Para el conservador, significa un retorno a la moral tradicional y a los valores de la religión y, también, purgar del cuerpo social los rests del antiguo régimen. Para el izquierdista, quiere decir justicia social y oponerse a la privatización desbocada, etc. Una misma medida (restituir las propiedades de la Iglesia, por ejemplo) será "honesta" desde un punto de vista conservador y "deshonesta" desde una óptica de izquierdas. Cada posición (re)define tácitamente el término "honestidad" para adaptarlo a su concepción ideológico-política. Pero no nos equivoquemos, no se trata tan sólo de un conflicto entre distintos significados del término: si pensamos que no es más que un ejercicio de "clarificación semántica" podemos dejar de percibir que cada posición sostiene que "su honestidad" es la auténtica honestidad. La lucha no se limita a imponer determinados significados sino que busca apropiarse de la universalidad de la noción. Y, ¿cómo consigue un contenido particular desplazar otro contenido hasta ocupar la posición de lo universal? (...) La honestidad (...) será hegemonizada por (...) el significado que permita a los individuos plasmar en un discurso coherente sus propias experiencias de vida. La "legibilidad", claro está, no es un criterio neutro sino que es el resultado del choque ideológico. (...) Dicho de otro modo, la "legibilidad" no implica tan sólo una relación entre una infinidad de narraciones y/o descripciones en conflicto con una realidad extra-discursiva, relación en la que se acaba imponiendo la narración que mejor "se ajuste" a la realidad, sino que la relación es circular y auto-referencial: la narración pre-determina nuestra percepción de la "realidad".

Slavoj Zizek. En defensa de la intolerancia.


*por lo que los platos siempre seguirán sucios. ¡Qué ganas de ser intolerante...!


18.12.10

II

Mañana mi madre pisará esta casa
refugio de soledades y
polvo omnipresente, emails
congelando veneno, esta casa invadida
porque nosotros
es un soliloquio que ignoras;
verá el derrame
sobre el contorno dibujado aún sabiendo
que imaginar
exige conocer
vendrá no por favor con toda esta mierda
todas estas cartitas este olor a traición
los platos que yo no ensucié y qué mugre que
tú nunca reinventaste nada
de lo que no supieras ya las consecuencias y ya
basta
de comerme el tiempo con espasmos
de recitar plegarias a pantallas de hablar
con tildes y comas y dolor ya basta.

Mañana viene mi madre
y encontrará la casa

limpia.

12.12.10

I

Morir. Morir insomne y desierta. Cuando todo huela a caléndulas y a mar. Amar. Cuando el mundo se convierta en el último murmullo de Dios, cuando no haya más silencio que el batir de alas de un pájaro ciego. Llover. Lluviar toda la fe que se me pudre en las heridas, hablar en monosílabos, morder la pulpa del dolor. Morir. Morir atenta, con el estómago vacío y los ojos muy abiertos. Mirar. Mirarlo todo, el cuerpo violentado de la niña, la sangre coagulada de los perros, el genocidio de poetas. Entender. Saber que en estas horas todo es mentira, el olvido, la guerra, la resurrección y el tiempo. Dormir. Dormir es imposible. Por eso digo que es mejor morir.


7.12.10

Mañana le veré



Últimamente nada parece valer. Ni
escanear respuestas en la poesía,
ni un escondite tras las pantallas,
ni habitar un frente seguro en la lejanía: nada
te invita a dormir.

Existe, sin embargo, la caricia ausente.
Existe, pues, un hombre que no te ve,
pero se las ingenia para llegar a ti en
.......................................................eco
y sin quererlo ni saberlo te sopla las heridas
como un tren con silbido de viento.
Sin citas ni rimas ni nombres:
tiene más autoridad que tú.
.
Se pasea con forraje a sus espaldas,
mesurando el cielo a ojo y el barro a sus pies,
contemplando el agua como la vida. Luego,
toca mis manos.
.
Es la Paz que no tiene el devenir.
.
Deja la esquizofrenia para quienes, corroídos por la duda, dicen reinventar los símbolos y acaban únicamente destruyendo, que no transformando.
.
Me dice que me aleje.
Que no vale la pena, que recupere el sentido no llores que al final
todo es un fraude.
La hora y media de decir la verdad acabó con la piel
y sin embargo la película sigue. Todo
es mentira, todo
es mentira
menos este insomnio

y el mañana.



2.12.10

Tururú



Las medidas del Gobierno son extremadamente bienvenidas,
necesarias, y muestran determinación.
Van en la dirección correcta.

Joaquín Almunia. Comisario europeo de asuntos económicos.


Debemos estar agradecidas por el nuevo paquete de medidas que ZP anunció de soslayo en una sesión de control del gobierno, con dos minutos para hablar y sin posibilidad de que prensa y partidos políticos respondieran debidamente. Da la impresión de que él mismo se avergüenza de la noticia porque, efectivamente, anula cualquier promesa que haya hecho durante sus dos legislaturas y da la razón de una manera patética al PP.

Qué agradecidos debemos estar de que ZP se haya llevado por delante la ayuda al paro, así todas esas vagas y vagos que rechazaban trabajos por tener las espaldas cubiertas con 400 € se tendrán que poner las pilas. Porque trabajo hay, claro, y si no trabajan es porque no quieren, no porque sean, por ejemplo, personas que, tras ceder su fuerza de trabajo durante toda su vida a una internacional afincada en España, se hayan ido a la calle con un “Plan de Reestructuración” (de despidos masivos baratos) facilitado por el mismo Gobierno que ahora les niega las ayudas que palían el hecho de que ninguna empresa quiera dar trabajo a personas mayores y sin formación. Bueno, y en el supuesto de que eso ocurriera, ¿qué? Es obvio que evitar que la gente se muera de hambre es mucho menos importante que bajar los impuestos a las empresas para que ese neo-Gran Hermano llamado “los mercados” se sienta bendecido.

Se trata de sacar de un sitio lo que se deja de tener por otro. Se amplía el impuesto mínimo a más empresas, y esa falta de ingresos se arregla dinamitando el sector público y las ayudas, que no reportan beneficio inmediato. Los mercados, a diferencia de las prestaciones públicas, demuestran ser mucho más agradecidos a corto plazo. Ayer, nada más anunciar las medidas sangrantes, respondieron vía Ibex35 con su segundo mejor día del año, es decir, con gráficas a la alza y numeritos que hay que creer hoy pero que cambiarán mañana.

De lo cual se pueden extraer dos conclusiones, que posiblemente ya sabíamos de antemano, pero que se vuelven a confirmar:

  1. La política económica se ha subyugado a los mercados: vivimos al día, pendientes de las manifestaciones arbitrarias -y al parecer deíficas- de las bolsas. Hay que contentar a los inversionistas diciéndoles “ey, mirad qué fuerte que está el Estado y cuánto dinero vamos a tener, venga, prestadnos, que no pasa nada, que el Fondo Europeo ni lo tocamos, que no es verdad que vayamos detrás de Portugal...”, aunque eso signifique implementar una política neoliberal y antisocial que va en contra de todo lo que ha predicado el gobierno hasta ahora.

  2. Los mercados son crueles: su mejor día del año fue cuando vendimos dinero a Grecia con un interés sangrante como supuesto “rescate”; y su segundo mejor día es cuando se dan vía libre a las privatizaciones del sector público y se reducen las ayudas sociales. A este ente abstracto, colectivo y por tanto deshumanizado, pero que se personaliza para poder decir lo que le gusta o no (lo que los inversores piensan que les dará dinero), es a quien intentamos contentar.


Si hay que confiar en que suprimiendo las ayudas sociales, librando de impuestos a las empresas y cediendo sectores públicos al capital privado, no sólo vamos a reducir el déficit en febrero como dijo Salgado sino que también vamos a salir de la crisis y no a profundizar en ella, yo sólo me atrevo a decir una cosa: Amén.

XXIV

Nuestra venganza es el amor, Veronique,
te dije aquella noche en Pont des Arts,
el frío nos hacía temblar las manos
-el frío, el amor-
desear un café con leche calentito que nos costara cinco
francos
mientras buscábamos dónde diablos
echarnos a dormir esa noche
sin atraer a los flics
y tú chupabas hasta el tuétano
hasta el capullo
el último cigarrillo de la caja.
Es seguro que nuestra venganza será el amor
poder amar, todavía
poder amar, a pesar de todo
a pesar de según sin dónde cómo cuándo
pero antes, te juro -me dijo Veronique-
me gustaría mucho
mandar a la mierda a unos cuantos hijos de puta,
porque soy civilizada,
y hago el amor con preservativo.


Cristina Peri Rossi. Estado de Exilio.

1.12.10

Gaze



Recuerda: eres
un objeto
hasta que nadie mire



Imagen: Barbara Kruger

28.11.10

Legend: seducción, revolución y fracaso. La versión infantil de Bertolucci

Es un mundo esto de las conexiones mentales. Me refiero a cuando te tocas la nariz frente al cartel del próximo concierto de Luis Miguel y te viene a la mente, como atraído por una lógica aberrante, el capítulo que te dejaste por leer de ese libro tan denso sobre teoría política; o cuando llegas a la nueva casa de un amigo y sientes que en realidad has vuelto a la casa de tu tía de Alicante, con la que veraneábais cuando eras pequeña.

Bueno, ya sabéis a lo que me refiero. El caso es que una de esas raras conexiones mentales es la culpable de esta entrada. Yo escuchaba esta música y entonces, posiblemente gracias a la sospechosa atracción que me crean los primeros acordes, he recordado el baile con el que la Oscuridad -así, a palo seco- seduce a la princesa Lili en la maravillosa película Legend, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por un jovencísimo (tiene incluso cara tonto, o tonto-joven por si alguien considera que la sigue teniendo) Tom Cruise.

La escena es inquietante y original a la hora de mostrar la seducción del mundo del Mal, más por el tratamiento escénico que por la idea en sí. El contexto dentro de la película es el siguiente: el Señor de la Oscuridad (Mr. Darkness) desea a la princesa Lili y pide consejo a su padre, quien le dice que lo que le atrae tanto es la pureza de su alma, por lo tendrá que cortejarla para que ella libremente vaya hacia él y sea "uno de los suyos". Woo her (voz de ultratumba).


(Por cuestiones que no llego a comprender muy bien, Scott hizo dos versiones distintas para públicos taaan diferentes como lo son el europeo y el estadounidense. Uno de los cambios es la banda sonora, que mientras para la versión europea estaba dirigida por Jerry Goldsmith, para los EE.UU. intervino Tangerine Dream. A mí personalmente me gusta más la versión europea: es más moderada, pero a la vez la encuentro más agresiva, con menos florituras. Exagerando, es como si le pidieras a Kubrick que cambiara esos cuatro exasperantes y enigmáticos acordes de Eyes Wide Shut por una danza orquestral: pues no).


Volver a las películas de la infancia es algo que cada vez me gusta más. Ya hice una seña en clave de humor a Labirynth, en la que un ambiguo David Bowie canta y baila rodeado de muñecos de trapo en su mundo de Goblins. Ambas películas (Labirynth, '86, y Legend, '85) tienen en común algunos aspectos, aparte del más evidente que es que forman parte de esa oleada de pelis infantiles con gnomos, hadas, ogros, elfos y muñecos de trapo en general articulados en una narración en la que cualquier magia vale (El cristal oscuro, '82; La historia interminable, '84...). Concretamente, uno de los aspectos en común es que El Malo se enamora de La Chica -es decir, se humaniza al que se supone que, oh, no tiene corazón- e intenta seducirla mediante, a falta de benzodiacepina que echar a la bebida, El Baile. A ninguno de los dos les funciona, pero lo intentan hasta el fracaso.

Pero no me voy a extender explicando un argumento que per se no tiene interés. Ésta es una película con una trama para niños y niñas y una puesta escena para adultas y adultos. No sólo por los juegos de iluminación, la caracterización -bestial, y nunca mejor dicho, en el caso de Mr. Darkness- de los personajes y la belleza de la fotografía, sino por algunas partes del guión. Sobre todo, y reconozco que ésta es una revisión que se halla condicionada por los videos de Youtube, durante la conversación que Lili tiene con El señor de la oscuridad, tras haberse dejado seducir por los regalos del Mal (ropa y joyas: cause we are living in a material world and I'm a material girl).

A mí de pequeña me daba mucho miedo el poderoso señor de la Oscuridad. Tim Curry se ganó a pulso los aplausos que merecía su risa malévola, rictus que luego repetiría en el también espeluznante papel de It.


Hay que percatarse del truco del almendruco que el Señor de la Oscuridad intenta con Lili (también es normal, con ese nombre ¿quién no va a pensar que es tonta?). Ella le reprocha que le ha robado sus sueños al convertirla en la "señora de la Oscuridad". A lo que él contesta:

"Todo ha cambiado, lady. Los sueños de la juventud son los arrepentimientos de la madurez. Los sueños son mi especialidad: a través de los sueños puedo influenciar a la humanidad. Mi sueño es una eternidad contigo".

Bien, tenemos aquí cuatro aserciones:

1. Todo ha cambiado

2. Los sueños van de la mano de la juventud y se contraponen a la madurez. Ella representa el idealismo y él, el realismo.

3. Los sueños son una debilidad del ser humano que el Mal aprovecha. A través del idealismo, el Mal influencia al género humano. El idealismo conlleva hacer cosas mal y desemboca necesariamente en el arrepentimiento en la madurez.

4. Mr. Darkness también tiene sueños.

Bien, ahora vayamos a las lecturas. La subyacente al entramado de la historia sería que el infierno es un lugar intrínseco al ser humano, parte natural de la evolución ideológico-mental a la que todos llegamos cuando en la madurez hemos perdido la ilusión por las cosas. Una visión muy pesimista, sí. Además de política, porque, ¿no es esta teoría aplicable a las evoluciones político-ideológicas de personajes como Pío Moa, Consuelo Císcar, Losantos...? ¿No responde a la máxima de que cuando una se hace mayor, se asienta y se va pal centro-derecha del sillón? Por no hablar de que la Madurez (realismo) seduce a la Juventud (idealismo) con ropa y joyas. ¿Nos quiere decir Scott que la vida material es en realidad una gangrena para los sueños, para las ilusiones por cambiar algo? Cause we are living in a material world and I'm a material girl. Está claro que sí.

La lógica conclusiva de las aserciones 2 y 3 se contrapone a la de las aserciones 1 y 4. Seguro que en Lógica esto tiene alguna formulita, pero no estoy muy ducha en ello. El caso es que el truco de Mr. Darkness es mostrarse él también como humano. La cuestión es: ¿es verdad o es sólo una artimaña para llevarse a Lili finalmente a su terreno?

Le dice: "ey, yo también tengo sueños, estoy tocado y la razón eres tú, lady. Toma mi alma y mi amor", volviendo de esta forma a la primera afirmación: todo ha cambiado, yo puedo influenciar a la humanidad pero la humanidad a mí también, no soy intocable. La joven Lili se ha dejado seducir por el Mal, pero es que el Mal también es ahora un poco humano.

"- Eres asqueroso, no eres más que un animal.
- Todos nosotros somos animales, my lady."

Hay un tira y afloja todo el rato con el que Mr. Darkness pretende crear un marco en común entre él y Lili. Todos somos animales y humanos a la vez, no somos tan diferentes: mírame, Lili, yo también tengo sueños y, por consiguiente, el amor es un valor universal que escapa a cosmovisiones, edades, zoofilias y calcetines de colores.

Sin embargo, Lili no se lo cree y ridiculiza al Señor Rojociclao -como se puede ver en la caída de ojos de este monumental minotauro- sugiriéndole: ¿Amor? Me hablas de amor cuando no sabes lo que es ni puedes sentirlo. Le acusa de mentiroso, deja sus intentos por acercarse a ella a la altura de una simple obsesión. Lo cual se complementaría al hecho de que si no la viola ahí mismo es porque -además de que sigue siendo una película infantil- su padre le ha dicho que ha de cortejarla y llevarla a su terreno o si no, no conseguirá nada. Ella ha de dar su consentimiento sentándose en la silla (seguro que en el hecho de que su entrada al infierno se simbolice a través del culo hay alguna lectura psicoanalítica en la que no quiero profundizar), y Mr. Darkness, que no sabe cómo convencerla para que lo haga, se enfada mucho mucho a cada negativa. Hasta que ella le da una última concesión: si me dejas matar al unicornio, seré tuya. Y el muy tonto acepta con una risa casi orgásmica, la cree capaz de volverse mala y no ve la futura traición.

Cabe la posibilidad, entonces, de que realmente sí que esté enamorado y las aserciones 2 y 3 (soy maduro y no tengo ilusiones) sean compatibles a la 1 y 4 (he encontrado un punto de luz en el que creer y volver así a ser joven). Puede que Mr. Darkness haya dejado de lado su pesimismo y los arrepentimientos de la madurez ante la posibilidad de conseguir su sueño: vivir eternamente con ella.

Perdonadme el atrevimiento, pero: ¿no se parece un poco a la historia de El último Tango en París? El viejo pesimista, derrotado junto al fracaso de una revolución que en realidad nunca triunfó, hace una concesión a los sueños, a la transgresión, en un piso oscuro, ahistórico y vacío con una joven que representa la ilusión conformista por la vida. Ambos seres maduros viven en el pesimismo del arrepentimiento hasta que una mujer -no entraré a analizar que el pesimismo venga de la mano del hombre y la ilusión de la mujer, porque si no estamos aquí hasta mañana- les presenta la posibilidad de salir de ella. Y ellos creen, hacen una concesión a la aventura: bailan. Eso sí, se guardan las espaldas poniendo ellos mismos las normas (en el caso de El último... él impone la regla de no saber nada el uno del otro; en el caso de Legend, Mr. Darkness lleva a Lili a su terreno en el infierno), pero entran en el juego, se permiten creer que pueden volver a la ilusión de su juventud, que se pueden enamorar.

Y, como todo atrevimiento (¿cómo te permites volver a creer, intentar revertir la natural evolución; cómo pretendes, tú que estabas en el último estadio de los sueños, volver a la ilusión de la inexperiencia?), tiene sus consecuencias. Salir de la caverna hace daño, no se puede pasar a la luz desde la oscuridad sin que ello tenga repercusiones. Ellos pagan su último baile con la muerte. Scott y Bertolucci llevan su pesimismo hasta las últimas consecuencias, nos dicen: el amor, la transgresión, como la revolución, está condenado al fracaso. Lo cual no suprime su funcionalidad: nos permite saber que puede existir, que es posible, al menos, volver a creer.