27.4.10

Da-dum, da-dum: Loriga


¡Oh, no!, pensó, no puedo volver a reconciliarme con este tipo ligeramente más pusilánime que los demás que me resulta tan insoportable y que ignora su verdadero tamaño y se magnifica y se encoge, como si todo este mundo fuera sólo decisión suya. Sácame a este mentiroso de dentro, añadió, y elevó una plegaria a los cielos, aun a sabiendas de que en los cielos no había nada, porque para que te vuele un Dios sobre la cabeza (y esto Sebastián no era tan tonto como para no saberlo), antes hay que ponerlo ahí.

Ya sólo habla de amor*. Ray Loriga.


*Creo que he leido el peor libro de Loriga. Aún así, yo digo que es un buen escritor. Había veces que las explicaciones metafóricas se alargaban tanto que se rompían o se cruzaban con otras, dejando un halo de incoherencia. Pero eso es uno de los riesgos que tiene el apoyarse en la descripción en lugar de en la acción: Loriga es capaz de reconstruir la psicología de un personaje en la noche que dura el libro. Algo así como contarle a Mario durante cinco horas, y sin moverte de la silla, tu matrimonio con él.


Foto: Olivetti sin caries en una tienda de antigüedades de Utrecht.

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