7.4.09

Los primeros caballeros



A Joachim Saber, esposo de la canciller Angela Merkel y primer caballero de Alemania, parece no haberle sentado muy bien la comparación que The Guardian hacía entre él y su homólogo argentino Néstor Kirchner. El moderno estilo de Saber, que se presentó a la cumbre del G20 con un modelo sport de Voux&Co –prestigiosa marca estadounidense–, no pareció deslumbrar en la recepción del evento. “Saber parecía el recogepelotas de un partido de tenis al lado de Kirchner, que portaba elegantemente un traje de corte clásico muy adecuado para la ocasión”, tildaba el diario inglés.

Por suerte o por desgracia, las críticas nunca se han dado. Tampoco se hubiera publicado algo parecido si Saber y Kircher hubieran asistido a la cumbre del G-20 acompañando a sus esposas, Angela Merkel y Cristina Fernández, respectivamente. Ni su ausencia ha sido motivo noticiable. Sí lo ha sido, en cambio, la ausencia de Sonsoles Espinosa, compañera de José Luis Rodríguez Zapatero, quien decidió no asistir a la llamada “cumbre de las primeras damas”; cuyo objetivo viene a ser, básicamente, el de reunir a las mujeres de los jefes de Gobierno para proporcionar abundante, trascendente y necesaria información sobre su estilista, peinado, diseñador de traje, colores, joyas, gestos y belleza de las candidatas a copar tanto portadas de prensa rosa como de diarios generalistas.


Las “primeras damas” son comparadas entre ellas y juzgadas por su vestimenta. Sonsoles Espinosa ha sido apodada como “la nueva Carla Bruni” incluso antes de que asistiera a la cumbre, por lo que no me extraña que haya declinado la invitación para ser una de las figuritas que adornan el pastel que se reparten sus respectivos en otra sala. La mujer de Zapatero, aunque muchos editores de periódicos no lo crean, tiene vida propia: es soprano y está preparando su papel en una representación en el teatro Chatelet de París. Ni milita en el PSOE. ¿Por qué debería ir a un acto político para el que no se la ha votado como representante? ¿Para adornar el pastel?

Ya basta de considerar a las mujeres, incluso a las que ostentan un cargo político, meras perchas de atuendos que supuestamente las definen. El asunto, si profundizamos en él, es serio. No se habla de los trajes de los hombres porque es demasiado violento relegarles a lo que expresa el color de sus corbatas. Más aún mientras sus mujeres deciden “qué hacer con el mundo", como ocurre en el caso de Saber y Kirchner. Los medios de información han hecho un acuerdo tácito: el hombre público ha de dedicarse expresamente a los asuntos serios; de la mujer pública, sin embargo, se puede especular sobre su vestido o su peinado, como si su imagen dependiera de cómo camina y no de lo que dice o las políticas que implementa. Menos mal que hay dos primeros caballeros de Alemania y Argentina para hacer patente el machismo que todavía impera en la política. Del tipo de política (digo, economía) de la que se hace gala, mejor ni hablamos.

2 comentarios:

Lola dijo...

Uy, este artículo me suena... =)

mayka dijo...

Ha tenido taaaanta difusión!

:D